Por Daniela Currea

A lo largo de su carrera como bailarina profesional, Clemencia ha bailado con varios artistas reconocidos como Julieta Venegas y Carlos Vives, y en 2014 fundó Vive Bailando, un emprendimiento social que busca apoyar los a jóvenes menos favorecidos de Colombia, brindándoles oportunidades de cambio a través del baile.


Clemencia Vargas es una mujer que se esfuerza por lo que quiere y con mucha energía por dar. Es una persona como cualquier otra, aunque ya sea reconocida y lidere su emprendimiento social y su academia de baile. Es una persona muy gentil y dispuesta a ayudar a los demás. En el desarrollo de las preguntas, se vio muy relajada y con el interés de dar a conocer su experiencia.


Desde la infancia y con un esfuerzo diario, terminó bailando profesionalmente con varios artistas como Backstreet Boys, Black Eyed Peas y Julieta Venegas.
Ella es la directora de Vive Bailando, una organización que potencia el desarrollo humano, social y empresarial a través de una metodología que combina baile y la ciencia como herramienta de formación. Ella es una mujer valiente y guerrera. Tiene una actitud tan llena de energía, que cada cosa que cuenta, por mala que sea, siempre tiene un lado positivo.


Durante estos 6 años Vive Bailando ha construido un modelo científico donde el baile es la herramienta de desarrollo a lo largo del ciclo de vida de una persona y se demuestra a nivel físico, socioemocional y cognitivo pasando por 7 dimensiones donde se genera el desarrollo en el ser humano. Vive Bailando busca generar desarrollo a través de tres líneas: La social, la empresarial y la academia. “En la social se brindan programas que buscan potenciar el desarrollo especialmente a jóvenes de todo el país entre los 11 y 18 años. En este aspecto social se implementan módulos como el liderazgo, cuidado del cuerpo, proyecto de vida, emprendimiento y empleabilidad y diferentes temáticas a través del baile”.
La energía que carga en ella es evidente y se siente más cuando baila, es así como realmente se logra expresar y comunicar lo que quiere. Clemencia es bailarina profesional de danza urbana y hip hop, pero también baila ballet, jazz, tap, salsa y merengue. Baila muchos otros géneros y no tiene ninguno favorito en especial. Como su pasión es el baile, le es muy difícil escoger uno en particular, pero algo que la cautiva en su máxima expresión son las fusiones de distintos géneros que le permitan seguir creando baile que motive el alma, no solo de ella sino de todos los que comparten esta pasión.
Desde que la vi pude notar su pasión por lo que hace. Habla de ello tan fluidamente y con tanta fuerza, que parece como si ella sola fuera un tipo de baile.


Su pasión por el baile nace cuando se fue a vivir a Estados Unidos a los siete años. Justo cuando mencionó esa parte de su vida, su mirada fue de nostalgia y de alegría. Como si de alguna manera hubiera vuelto a esos momentos cuando tan solo era una niña. Cerca de su casa se encontraba una academia de baile y siempre que pasaba por allí le emocionaba mucho ver la gente bailar. Le llamaba mucho la atención. Uno de esos días decidió entrar a ese lugar que tanto admiraba desde lejos y se dio cuenta que hizo una conexión inmediata con su cuerpo y la música, y sobre todo con su ser. Clemencia bailaba en cualquier lugar. En el supermercado, en las filas de espera, en el colegio, en la ducha, en la casa, etc.


Después de muchos intentos y esfuerzo, tuvo la oportunidad de estar en la academia que quedaba cerca de su casa, no solo para hacer lo que le apasionaba, sino también para crecer como persona. Clemencia decía que esto le ayudaba a trabajar la disciplina y la expresión de sus sentimientos a través de los diferentes bailes, generando así mismo un sentido de pertenencia e identidad. Me pareció de gran importancia saber que esos aspectos se pueden trabajar haciendo un hobbie y que realmente resultan útiles cuando se practica el baile, aunque uno no sea bailarín profesional. Esto también le funcionó como herramienta de empoderamiento y reconocimiento.


Bailó desde una muy temprana edad y a los 18 años ya bailaba profesionalmente y había empezado una academia de baile en Miami. Cuando terminó el colegio quería hacer o estudiar otra cosa que quizás podría complementar su carrera como bailarina.
Todo este proceso fue durante 15 años en Estados Unidos. Después decidió estudiar administración de empresas con enfasis en finanzas y economía, y fusionando su pasión con su profesión creó Vive Bailando. Pude notar que casi siempre hablaba con mucha fuerza y con tanta seguridad que apenas comienza hablar, atrapa la atención de cualquiera.


Clemencia siente que el éxito de Vive Bailando se debe a su pasión por el baile y que su estudio en finanzas y economía “es una buena mezcla para generar un modelo de negocio sostenible, que genere impacto, que sea escalable y que sea dirigida hacia el arte y la cultura”.
Inició Vive Bailando sola, pero a lo largo del proceso tuvo ayuda de agencias de cooperación como la embajada de Suecia y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el equipo de trabajo fue creciendo. También tuvo aliados como la Fundación o Santo Domingo, Coca Cola FEMSA y la Sociedad Puerto Industrial Aguadulce.


Vive Bailando nace de la experiencia que tuvo al vivir en otro país y de las oportunidades que tuvo desde pequeña para ir creciendo profesionalmente, ser y crear lo que es hoy en día. También de querer compartir su experiencia de vida como una herramienta de desarrollo para muchos jóvenes y para tienen una conexión especial con el baile. Para Clemencia es muy importante fomentar el arte y la cultura, sobre todo rescata que el baile sea una expresión tan importante y significativa en Colombia. Cuando me comentaba la relevancia que tiene el baile no sólo como estilo de vida saludable para el cuerpo, sino para nuestro país, se notó el amor, las ganas de ayudar y de aportar a la patria que siempre fue su casa y en la cual ha pasado por momentos tanto difíciles como increíbles.


Además de apoyar a los jóvenes, Vive Bailando ayuda y trabaja junto a familias y comunidades que carecen de oportunidades para salir adelante brindándoles la posibilidad de participar en el baile para expresarse y encontrar nuevos caminos de vida. En este momento Vive Bailando cuenta con “2.200 jóvenes que hacen partes de nuestros proyectos principalmente de Buenaventura, Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bogotá y Madrid (Mosquera)”.


A través del baile es posible empezar a creer que todos los jóvenes tienen la oportunidad de salir adelante. Ella ve el baile no solo como una secuencia de movimiento, sino como una herramienta para comunicarnos y que es igual de importante que otras funciones. Clemencia dice “a veces se nos olvida que el 80% de nuestra comunicación es no verbal, el cuerpo es una herramienta de expresión” para dar a conocer lo que realmente es cada uno a su manera. Cada baile expresa cosas diferentes y también se puede interpretar de distintas formas. Eso depende de cómo el público lo lea y lo reciba en su vida.


Cuando le pregunté acerca del Covid-19, su reacción fue de tristeza, pero también de valentía para hacer lo posible por ayudar a través de Vive Bailando a los participantes en diferentes lugares del país. El crecimiento de Vive Bailando era evidente, todo iba según lo planeado hasta que llegó el Coronavirus, situación que generó grandes retos. Antes del Covid-19 las personas podían acceder a los programas con facilidad, pero ahora se están dando las clases de forma virtual y no se están dejando de lado a las comunidades que ayudan. Se puede notar que Clemencia es una persona con un corazón enorme y abierto a todos, por esa característica creo que ha podido crear esta gran organización y ayudar tantas personas. Las expresiones de Clemencia frente a la pandemia eran de preocupación, pero con la esperanza de que todo se va a solucionar en el algún momento y la certeza de que Vive Bailando hará todo lo posible por seguir bailando por los jóvenes del país.


Sobre el emprendimiento Clemencia dijo algo muy bonito que considero es importante que todas las personas lo tengan presente para su proyecto de vida: “Como emprendedora siempre hay dificultades y a lo largo del proyecto siempre han existido, pero es importante saber que cuando uno hace las cosas con pasión, cree en su proyecto de vida. Cada paso es una transformación en movimiento”. Todo el proceso que ha llevado a sido muy importante y especial para ella y para las personas que son parte de este proyecto y considero que Vive Bailando es un lugar lleno de energía y amor en donde cualquier persona puede expresarse como desee y llenarse de buenas vibras día a día.

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