Sonidos de esperanza es el nuevo nombre del programa Música para la reconciliación, que la Fundación Nacional Batuta opera desde hace 20 años con el objetivo de promover la práctica musical como un mecanismo que agrega valor a la vida de miles de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

Bajo su nueva denominación y con el apoyo del Ministerio de Cultura, Sonidos de esperanza continuará atendiendo a 18.000 beneficiarios en 31 departamentos de Colombia y su foco principal estará centrado en la formación en iniciación musical desde una perspectiva de inclusión social, garantía de derechos culturales y bienestar comunitario.

“Gracias a Sonidos de esperanza, cientos de jóvenes se han convertido –y continuarán haciéndolo- en músicos profesionales; han encontrado un proyecto de vida que se basa en una práctica artística altamente valorada por los colombianos en todos los territorios del país. Esta alianza complementa los esfuerzos del Gobierno del presidente Iván Duque, en el fortalecimiento del Plan Nacional de Música para la Convivencia y refleja la importancia social de la Economía Naranja”, expresó Felipe Buitrago, ministro de Cultura. 

Debido a su impacto, Sonidos de esperanza contará con tres enfoques: el modelo orquesta-escuela, que se basa en la práctica musical colectiva; el acompañamiento psicosocial, que promueve procesos de desarrollo social, y un enfoque de derechos que concibe la música como una herramienta de transformación y movilidad social. 

El programa también tendrá un énfasis especial en la atención de niños y niñas vulnerables o víctimas del conflicto, desde una visión que privilegia una idea de futuro deseable y digno para todos. 

“Esta alianza entre el Ministerio de Cultura y Batuta para la implementación de Sonidos de esperanza garantiza la formación musical inicial de calidad como un derecho fundamental de los niños y las niñas más vulnerables del país, quienes ven enriquecida su vida con el acceso al lenguaje universal de la música y a la consolidación de rutas de atención integral que garantizan su cuidado y la dignificación de su existencia”, afirmó María Claudia Parias, presidenta ejecutiva de la Fundación Nacional Batuta.

Proceso de inscripción

La inscripción al programa Sonidos de esperanza es gratuita y pueden participar niños, niñas, adolescentes y jóvenes entre los 6 y los 18 años, pertenecientes a los 131 municipios donde opera el programa. Las inscripciones estarán abiertas hasta completar la meta de 18.000 abonados que tienen el MinCultura y Batuta para este año.  Hasta el momento, se ha alcanzado 85 % de la cobertura, es decir que van más de 15.000 matriculados.

Quienes deseen ser parte del programa pueden ingresar a la página web www.fundacionbatuta.org y consultar las indicaciones para el proceso de matrícula. Las fechas de inscripción están establecidas para cada departamento, así como, el listado de los centros musicales que operan en el país.

Los procesos de formación musical se llevarán a cabo de manera virtual y remota durante el primer semestre del año, teniendo en cuenta la emergencia sanitaria que aún enfrenta el país por la pandemia del covid-19. 

A partir del segundo semestre de este año, el programa se implementará bajo un modelo de alternancia, con base en los lineamientos y las recomendaciones que entreguen el Gobierno Nacional y los entes territoriales. 

Las actividades virtuales creadas para este plan de formación tienen como objetivo contribuir al desarrollo vocal y rítmico mediante la audición de canciones, la creación colectiva de letras, composiciones y práctica coral, gracias al acceso a tutoriales, podcasts, así como a videos pedagógicos. 

A su vez, la Fundación Nacional Batuta pondrá a disposición de sus beneficiarios la plataforma Batuta E-learning que se lanzará en el primer semestre de este año y contendrá sesiones virtuales estructuradas en niveles y ciclos para brindar una formación pertinente y de calidad y complementar, así, las clases musicales. 

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