Este miércoles en la noche, en un agitado debate en la plenaria de la Cámara de Representantes por cuenta de las presuntas irregularidades en la construcción de Hidroituango, Jorge Londoño, gerente de EPM, aclaró las dudas de los congresistas.

Mientras varios representantes de la oposición se basaron en los supuestos “errores” que tuvo la obra, sectores del uribismo y del conservatismo defendieron el proyecto.
Londoño aseguró que tras la contingencia de mayo en la obra, que costó más de 11 billones de pesos, no se subirán las tarifas a los usuarios ni se afectará a Medellín, ciudad que recibe al año un billón de pesos por transferencias de la empresa.
“Hemos estado discutiendo la mejor manera de mantener la estabilidad financiera sin afectar al municipio. Primero se pensó en dejar de enviar transferencias a Medellín por cuatro años, pero eso tiene consecuencias sociales muy altas”, reveló Londoño, quien dijo que luego de analizar varias opciones se decidió “enajenar activos e inversiones”, como los que tienen en Chile.
Además, recordó que EPM, “gracias a la capacidad de gestión”, le entrega al país 500.000 millones de pesos anuales.
La crisis en la hidroeléctrica fue ocasionada por un derrumbe en uno de los túneles de desviación, lo que obligó a acelerar el llenado de la presa, aunque el muro de contención no estaba terminado. Esto generó el riesgo de desbordamiento y puso en alerta roja a los municipios de Valdivia, Cáceres y Tarazá. Sin embargo, en el debate se cuestionó la obra desde su planeación. La oposición reprochó que no se haya hecho consulta a la comunidad antes de iniciar la obra. “El proyecto no contó con el diagnóstico de alternativas”, dijo el representante David Racero, de la Coalición lista de la Decencia.


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