Con la radicación de la nueva reforma tributaria en el Congreso, el Gobierno abrió un debate sensible para los hogares y el transporte: el impacto del impuesto al valor agregado (IVA) sobre los combustibles.
La propuesta, que busca recaudar más de 26 billones de pesos para financiar el presupuesto de 2026, contempla un ajuste gradual en la tributación de la gasolina, el ACPM y los biocombustibles.
Los cambios propuestos
Desde enero de 2026, tanto la gasolina como el diesel (ACPM) pagarán un IVA del 10 % sobre el ingreso al productor.
En 2027, la gasolina pasará a tener el IVA general del 19 %, mientras que el ACPM alcanzará ese mismo nivel un año más tarde, en 2028.
Los combustibles alternativos también se verán afectados: el etanol carburante pagará IVA desde julio de 2026, y los biocombustibles para diesel lo harán desde enero de 2027.
Un aspecto particular es que el transporte del combustible no hará parte de la base gravable, una medida que busca evitar que el impuesto se sume en cascada durante la distribución.
Impacto esperado
Actualmente, un galón de gasolina cuesta en promedio $15.868, mientras que el ACPM está alrededor de $10.685. El nuevo esquema de impuestos podría generar incrementos progresivos en ambos combustibles a partir del próximo año, lo que inevitablemente afectará los costos de transporte de pasajeros y carga, y con ello el precio final de bienes y servicios en todo el país.


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