La iniciativa, propuesta por Odinsa, fue aprobada en prefactibilidad, pero su aval pleno solo se conocería en el 2021

El futuro del aeropuerto El Dorado de Bogotá, que está cerca de copar su capacidad, tiene al Gobierno estudiando diversos proyectos, que le darían un aire a la terminal más importante de Colombia.
Dos de estas alianzas avanzan a pasos agigantados. Una es de iniciativa pública, es decir de la Nación, que incluye específicamente la construcción de El Dorado II y la operación de pistas y calles de rodaje de El Dorado I. Si bien esta tiene estudios de factibilidad, no recibió la licencia, por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) y por ende quedó en stand by en el Ejecutivo. De hecho, la ministra de Transporte, Ángela María Orozco, le dijo a medios que al no obtener este trámite, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) tuvo que terminar el contrato. Y añadió que el Gobierno está a la espera de un estudio que definirá cómo optimizar el espacio aéreo de la zona, “que ya se contrató por parte de la Aeronáutica Civil y se recibirá en junio de este año”.Mientras tanto, la capacidad de las dos terminales que tiene El Dorado sigue disminuyendo, y comienzan, de nuevo, a oírse voces sobre cómo hacerle frente a esta situación.No obstante, también asegura que es necesario ir más allá y construir el segundo aeropuerto, en los terrenos que la Nación tiene en Madrid y Facatativá (Cundinamarca). “Los expertos coinciden en que ambas propuestas no solo son excluyentes, sino que lo óptimo sería acometer ambas simultáneamente”, añadió.Y agregó que “en la aprobación se anunciaron los requisitos mínimos que deberá atender el originador y se estima sea presentada en mayo de 2021”. El valor del proyecto sería de $30,9 billones, de los cuales $9,3 billones irían a construcción y adecuación de obras, y los otros $21,6 billones serían para inversión en operación, mantenimiento y demás gastos operativos. Esto se haría a través de cuatro fases. Primero, se expandirían las terminales y plataformas actuales. En segundo lugar, se construiría una tercera pista, “permitiendo así continuar el crecimiento de las operaciones”. Sin embargo, la cosa no termina allí. Mientras sube la demanda, se haría una nueva terminal, con el fin de pasar allí la operación de aerolíneas de bajo costo y regionales.En total, El Dorado I pasaría de 240.000 a 400.000 metros cuadrados y cubriría el movimiento de unos 80 millones de pasajeros por año, los cuales se sumarían a otros 10 millones adicionales que, según cálculos, movería anualmente El Dorado II.Esta es, hasta ahora, la propuesta más adelantada en su trámite de evaluación por parte de Planeación Nacional, pero hay otras que hacen fila en la entidad.Una segunda iría más allá, al punto que propone suministrar el material rodante y operar una línea de tren entre Facatativá – la calle 26 (en Bogotá) y los aeropuertos Dorado I y II, incluyendo la construcción del ramal a la terminal actual, los talleres y las cocheras del proyecto.Estos últimos, no obstante, tendrán que recibir el aval pleno para ser considerados por el Gobierno, y deberán conectarse con las necesidades aéreas del país a largo plazo, que solo se conocerán a mediados de este año.El tráfico total pasaría de 32,7 millones de pasajeros a 90 millones al 2050.La capacidad en las operaciones aumentaría 2,4 veces en 2050, llegando a 790.000, desde 330.000 actuales.En total, se llegaría a tener cuatro pistas: tres en El Dorado I y una más en El Dorado II.Las posiciones de parqueo llegarían a 170. Actualmente, la cifra es de 89.En total, se llegaría a una superficie de terminal de 400.000 metros cuadrados.

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