El pulpo, maravilloso animal

El pulpo, este maravilloso animal de las profundidades oceánicas, no deja de maravillarnos con su inteligencia.  Y es que tanto física, como espacialmente, los pulpos son animales absolutamente excepcionales. Ciñéndonos a lo físico, estos cefalópodos, tienen tres corazones, nueve cerebros y son capaces de cambiar el color y la textura de su piel en función de la cantidad de luz que les rodea. Aun con todo, uno de los más recientes estudios que se ha realizado sobre estos fantásticos animales, asegura que, al igual que ocurre con los seres humanos, su cerebro pasa mientras duermen por diferentes ciclos, en los que sueñan y cambian de color. Otro nos cuenta que pueden paladear cualquier cosa que pase por sus tentáculos antes de llevárselo a la boca.

En el primer estudio, de la revista iScience, un grupo de investigadores sometió a cuatro pulpos a estímulos visuales durante varias fases diariamente. Durante los periodos de sueño, los expertos diferenciaron dos fases: una de sueño ligero y otra de sueño activo. En el segundo, los pulpos cambiaban con mucha más frecuencia de color y la textura de su piel, además de mover los ojos y el manto a gran velocidad. Algo parecido a lo que nos ocurre a los humanos durante la fase REM.

Aunque estos cambios se producen habitualmente como respuesta al encuentro con algún depredador, los investigadores descartan que este sea el motivo. Y es que, durante las fases de sueño, esos estímulos no provocaron esos patrones, por lo que se deduce que los cambios de color estaban provocados por una actividad cerebral independiente de estímulos externos.

Es asombroso como estos animales, tan increíbles y desconcertantes, a pesar de que la fisionomía de sus ojos solo les permite observar una escala de grises, acompañada de una especie de aberración cromática, utilizan la información que recolectan con sus tentáculos, para diferenciar los distintos colores de su entorno y adaptarse a cada situación.

Incluso su genoma es atípico. En el año 2018, esto llevó a una serie de expertos a pensar que los pulpos debían provenir del espacio exterior y haber llegado a la Tierra a través de un cometa.

Todos estos nuevos estudios continúan arrojando más luz sobre unos animales que hasta hace unos pocos años habían pasado casi inadvertidos para la ciencia, sin embargo, últimamente no dejan de aumentar su relevancia. Incluso Netflix les ha hecho un documental en su plataforma llamado “Lo que el pulpo me enseñó”. Y no sería de extrañar que en un futuro breve veamos nuevos descubrimientos sobre estos animales, ya que los hallazgos están resultando sencillamente fascinantes.

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