Las dos alas políticas en las que se dividieron las Farc

Tomada de: elespectador.com

Con el anuncio de Iván Márquez de crear una nueva guerrilla argumentando que el Estado no cumplió el Acuerdo de Paz, sale a relucir cómo se partió el ahora partido político de la FARC, que tiene diez curules en el Congreso de la República. Rodrigo Londoño e Iván Márquez son protagonistas, pero no los únicos.

Desde antes de que se oficializaran los diálogos de paz en Oslo (Noruega) entre las Farc y el Gobierno colombiano, al interior de la guerrilla ya se vivía un ambiente tenso por el pulso ideológico entre la vertiente de Rodrigo Londoño (Timochenko) y la de Iván Márquez. En 2008, tras un infarto, desapareció el jefe máximo y fundador de esa guerrilla Manuel Marulanda Vélez, hecho que generó que Alfonso Cano asumiera esas riendas y, dos años después, empezara a buscar acercamientos con el gobierno de Juan Manuel Santos para alcanzar la paz.

En noviembre de 2011, cuando dichos avances iban por buen camino y se auguraba una pronta mesa de negociación, Cano murió en un operativo de las Fuerzas Militares en Suárez (Cauca). Entonces, se agudizaría mucho más el pulso al interior de las Farc, pues entre quienes podrían asumir ese liderazgo estaban los nombres de Timochenko y Márquez. Finalmente, el primero se convirtió en el jefe máximo de las Farc por ser más cercano a Alfonso Cano y el proceso de paz anunció su inicio un año más tarde.  

Para entonces lo que se decía era que no iba a haber cohesión al interior de las Farc para llegar a la mesa de negociación de La Habana. No obstante, poco a poco fueron llegando los comandantes más guerreros a la isla y el proceso de paz empezó a tener mayor vigor y legitimidad. Tanto así, que las Farc anunció que Márquez sería su jefe negociador, quien llevaría las riendas del diseño del acuerdo por parte de la guerrilla en La Habana.

Así ocurrió, pero las divisiones se agudizaron en los debates internos que se dieron en La Habana entre los dos sectores. Por un lado, fue Jesús Santrich e Iván Márquez quienes exigieron que se incluyera la garantía de no extradición a los Estados Unidos, sin que antes se surtiera un proceso en la naciente Justicia Especial para la Paz (JEP), es decir, no los extraditarían por hechos cometidos antes de la firma de la paz y si existían después, serían revisados por esta justicia. En su momento, se dijo que este fue un pulso que ganó el ala de Márquez por los antecedentes que existían con la extradición del exjefe guerrillero Simón Trinidad, hoy recluido en una cárcel del país del norte.

Por otro lado, también hubo una discusión profunda por el plan diseñado para la dejación de las armas. Se dice que el ala de Márquez insistía en no entregar la totalidad de las armas hasta tanto el gobierno no cumpliera con lo pactado, cosa que no cayó bien en el Gobierno y que no respaldó el ala de Timochenko, pues este sector estaba dispuesto a dejarlas en un solo momento. La pelea fue tal, que Márquez logró que se hiciera un cronograma gradual, como sucedió, para que primero se dejara el 40%, luego otro 40% y finalmente el 20% del armamento conseguido en la guerra. Aún así, Márquez ha insistido en que ese fue su error y que por eso los “traicionaron”.  

Aún así, las cosas siguieron su curso, la campaña electoral se avecinaba y la exguerrilla debía constituir su partido político y elegir a sus líderes. Esto fue en septiembre de 2017, fecha en la que se daría el pulso más fuerte entre las dos alas. Por un lado, la guerrilla convocó a 1.200 delegados de todo el país, quienes votaron para elegir a la dirección colegiada. Y en este punto hubo controversia, pues si hubiera sido por la mayor votación, Márquez habría sido el director de ese partido con 888 votos. No obstante, Timochenko, que fue elegido director, obtuvo la quinta votación con 820 votos. Y el malestar se dio porque fueron los 111 delegados, escogidos como miembros de la dirección nacional, los que escogieron a los representantes de dicha colectividad

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