Las redes sociales en nuestros días, se han convertido en el reflejo más fiel de nuestra sociedad. Nuestra vida, en todos los aspectos, cada vez se ve más abocada a escribirse entre algoritmos. De ello no escapa tampoco el modo de subsistir, la manera en que trabajamos y nos ganamos la vida. El contenido online se ha ido convirtiendo en una herramienta muy común para conseguir dinero, y ello ha llevado a la creación de cada vez más plataformas que nos ayudan a monetizar nuestros distintos talentos, capacidades y aficiones.
Son muchísimas las plataformas que sacan rentabilidad a los contenidos de sus integrantes. Por poner un ejemplo, podemos poner el caso de Twitch y sus transmisiones en vivo. OnlyFans, por su parte, aparte de las transmisiones, se centró sobre todo en monetizar todo tipo de fotos y vídeos de usuarios de redes sociales, mediante la suscripción de pago mensual de sus seguidores, lo cual tuvo una gran acogida entre el público más joven.
Esto provocó que millones de cuentas falsas comenzaran a subir contenido, razón por la cual en 2019 la compañía, con sede en Londres, incluyó un proceso de verificación por el que los usuarios tienen que hacerse una selfie con su documento de identidad para acreditar quiénes son. Sin embargo ahora, la aplicación, con más de 100 millones de usuarios registrados, se enfrenta a problemas más graves que han sembrado la polémica y entran en el terreno de la ilegalidad. Por un lado, tenemos el escabroso asunto de la comercialización a nivel masivo de imágenes personales, las cuales, en dicha red a menudo, suelen ser bastante íntimas. Por otro lado, la compañía ha tenido que enfrentarse también a múltiples acusaciones de fraude y evasión de impuestos según algunos medios de comunicación.
Only fans ¿emprendimiento online o prostitución virtual?
Pero como todas las redes sociales, OnlyFans no sólo sirve para el ocio y el entretenimiento, independientemente de su naturaleza. En enero de 2020, se dio a conocer el caso de Kaylen Ward, un chico de 20 años que gracias a la plataforma recaudó más de un millón de dólares para ayudar en los incendios de Australia.
A día de hoy son muchas las personas sin empleo, estudiantes o sin grandes ingresos que en algún momento, reconocen haber subido contenido explicito en la plataforma para aumentar sus ingresos. Este tipo de situaciones abren el debate sobre si se está incentivando una modalidad de prostitución virtual a la que tienen acceso cientos de miles de menores que, a través de perfiles falsos, no sólo se convierten en espectadores, si no también en creadores de contenido. Con la cada vez más flexible política entre los usuarios de otras redes, indiferentes a las miradas de los entes reguladores, parece casi imposible poder poner una barrera a este tipo de plataformas, y a quienes las usan. Lo único cierto aquí, independientemente de cualquier juicio moral o ético, es la existencia de un serio problema con el control sobre las actuaciones de los usuarios en internet.
¿Conocías Olny Fans? ¿Lo has usado? ¿Qué piensas al respecto?
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