Por: Ricardo Franco Galeano
¡Felices pascuas! Pasada la semana mayor para los católicos y teniendo en cuenta que vivimos en un Estado laico, es de fina presunción tomar unos días de reflexión e interiorización respecto de actitudes y comportamientos en lo personal y social.
Es relevante tener presente que estamos en un año electoral y que quedan tan sólo unos meses para las elecciones en el mes de octubre próximo, que por cierto pasan rápido, para elegir a quien tomará las riendas del municipio y esto lleva a que nosotros como ciudadanos vinculantes y decisorios tengamos la convicción de elegir idoneidad y propuestas trascendentales con visión y solución.
Cuando vemos que existen doce o más aspirantes a la alcaldía en Chía, es claro que se evidencia lo mismo de años anteriores. Muchos que quieren cañar y buscar hacer alianzas que beneficien sus intereses pasando por encima del interés general. Ojo con estos candidatos rémoras. Por otro lado están los “favoritos”, los que hacen campaña
sobrados y con la certidumbre de lograr el tan anhelado trofeo del cargo más importante del municipio el cual da poder, un poder que sirve para satisfacer dado el caso el orgullo personal, es decir el ego. Otros que van con paso lento y firme y que, en este momento han mostrado un crecimiento que si bien no es muy notorio, sí se siente en el ámbito social.
Para decidir quién es la mejor persona no podemos dejar de conocer sus propuestas visionarias y con soluciones reales. Como siempre las problemáticas más relevantes son la seguridad, el tráfico vehicular y claramente la inversión social. Chía es una ciudad con un endeudamiento de gran proporción por mala planificación, por no tener en
cuenta los tiempos en la ejecución de las obras, por la adjudicación de cientos de proyectos de vivienda que continúan llenando las calles de carros y por ende la llegada de más y más personas sin ningún tipo de control o seguimiento ordenado. Servicios públicos saturados y el aumento de la inseguridad que, en casos como el del menor apuñalado a la salida del Colegio J .J. Casas y que está muy delicado de salud. Los hampones fueron dejados en libertad y mientras tanto los ciudadanos con la zozobra de caer en manos de la delincuencia.
El vínculo y gestión que se puede tener como apoyo, es la Gobernación del Departamento. En verdad no se ha visto mayor cosa desde la llegada de Rey, García y sus amigos, la promesa de ampliación de la Variante a Cota quedó en eso, en promesa, un trayecto de diez minutos en ocasiones llega a durar hasta una hora o más. Pero en redes sociales sacan pecho de los humanos y sociables que son los doctores de la Gobernación, gente inaccesible, bueno, en lo local también se ve el difícil acceso a los funcionarios, la falta de humildad y la soberbia que caracteriza la ignorancia de no notar que los periodos son de cuatro años y que se pasan así, sí señores, así de rápido.
A la fecha y viendo la encuesta realizada por esta casa perteneciente al Grupo LUNAHOY SAS, se puede ver que muchos de los encuestados aún no saben por quién dirigir su intención de voto o apoyo, la decepción es muy notoria entre la comunidad, el mal manejo de los recursos, los escándalos en los que se ven inmersos los salientes mandatarios, el crecimiento desaforado del municipio, el alto costo de los servicios públicos, la falta de oportunidades en el desarrollo de ideales que llegan al banco de proyectos del municipio y se quedan en veremos, las obras inconclusas etc. en fin, es necesario para la gente, conocer realmente lo que proponen los precandidatos, ojo con
los que quieren cañar, ojo con las promesas, es mejor un plan de gobierno aterrizado en dos o tres puntos contundentes y de solución inmediata, que cien puntos que quedan cojeando en el camino y sin terminar. De nuevo, ¡Felices pascuas!, quedamos así.


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