Un año sin escuelas para 168 millones de niños por la COVID-19

On 1 March 2021, a view of UNICEF’s ‘Pandemic Classroom’ installation at United Nations Headquarters in New York, United States of America. To call attention to the education emergency wrought by the COVID-19 pandemic, and to and raise awareness of the need for governments to keep schools open, UNICEF unveiled ‘Pandemic Classroom’ – a model classroom made up of 168 empty desks, each seat representing one million children living in countries where schools have been almost entirely closed since the onset of lockdowns. “With every day that goes by, children unable to access in-person schooling fall further and further behind, with the most marginalized paying the heaviest price,” said UNICEF Executive Director Henrietta Fore. “No effort should be spared to keep schools open, or prioritise them in reopening plans.” On the installation, Fore added, “Behind each empty chair hangs an empty backpack – a placeholder for a child’s deferred potential … We do not want shuttered doors and closed buildings to obscure the fact that our children’s futures are being put on indefinite pause.” School closures have devastating consequences for children’s learning and wellbeing. The majority of schoolchildren worldwide rely on their schools as a place where they can interact with their peers, seek support, access health and immunization services and a nutritious meal. The longer schools remain closed, the longer children are cut off from these critical elements of childhood. According to new data released today by UNICEF, schools for more than 168 million children globally have been completely closed for almost an entire year due to COVID-19 lockdowns. Furthermore, around 214 million children globally – or 1 in 7 – have missed more than three-quarters of their in-person learning. As students return to their classrooms, they will need support to readjust and catch up on their learning. UNICEF urges governments to prioritise every student’s uniqu

Las escuelas de más de 168 millones de niños y niñas en todo el mundo han estado completamente cerradas durante casi un año completo debido a los confinamientos por la pandemia de COVID-19.

Según nuestro último informe Analysis of School Closures (PDF, en inglés), un total de 14 países en todo el mundo han permanecido cerrados en gran parte desde marzo de 2020 hasta febrero de 2021. Dos tercios de esos países se encuentran en América Latina y el Caribe, lo que afecta a casi 98 millones de alumnos. De los 14 países, Panamá ha sido el que ha mantenido las escuelas cerradas durante más días, seguido de El Salvador, Bangladesh y Bolivia.

“Conforme se acerca el primer aniversario del comienzo de la pandemia de COVID-19, la realidad vuelve a recordarnos la catastrófica emergencia educativa que se originó como consecuencia de los confinamientos mundiales. Cada día que pasa, los niños que no pueden acceder a la educación presencial se van quedando cada vez más rezagados, y los más marginados sufren las peores consecuencias”, ha dicho la directora ejecutiva, Henrietta Fore.

“No podemos permitir que, por segundo año consecutivo, estos niños sigan sin poder asistir a la escuela de forma presencial o que la presencialidad siga siendo limitada. No debemos escatimar esfuerzos para mantener las escuelas abiertas o darles prioridad en los planes de apertura”, ha añadido.

Unos 214 millones de niños en todo el mundo –1 de cada 7- se han perdido más de tres cuartas partes de su aprendizaje presencial. El cierre de escuelas tiene consecuencias devastadoras para el aprendizaje y el bienestar de los niños.

 Los más vulnerables y los que no pueden acceder al aprendizaje a distancia corren un mayor riesgo de no volver nunca a las aulas e incluso de verse obligados a contraer matrimonio o a trabajar. Según los últimos datos de la UNESCO, más de 888 millones de niños en todo el mundo siguen viendo interrumpida su educación debido al cierre total y parcial de las escuelas.

Para la mayoría de niños en edad escolar del mundo, las escuelas son el único lugar en el que pueden relacionarse con sus compañeros, encontrar apoyo, acceder a servicios de salud e inmunización, y obtener comidas nutritivas. Cuanto más se prolonga el cierre de las escuelas, más tiempo pasan los niños sin acceder a estos aspectos fundamentales de la infancia.

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