Perder Peso sin pasar hambre es posible
No tienes que matarte de hambre, ni ceñirte a dietas estrictas para quitarte esos kilitos de más. Aquí te contamos el secreto.
Si quieres perder peso de forma definitiva, lo mejor es que dejes de pensar en dietas milagrosas, de las que a punta de sopa te prometes quedarte con cuerpo 10, y cambies tus hábitos alimenticios, así podrás comer sano cada día y no vivirás privándote de comer todo el tiempo. Eso sí, necesitas cambiar el chip porque hay cosas que nos encantan, pero son pésimas para nuestra línea, y sobre todo para nuestra salud. Todo requiere un esfuerzo, pero no te preocupes, que siempre podrás encontrar una alternativa a esa irresistible tentación.

Aprender a comer
Hay que comer de todo, alimentos que se adapten a tu ritmo de vida y al gasto energético que realizas: cuanto más activo seas, mas comida necesitara tu organismo. En este caso, la actividad física diaria es tu mejor aliada. Además, si a esto añades una serie de hábitos saludables, los cambios en tu estado físico y tu figura, no tardaran en mostrarse.
Comer con calma: Cuando estamos hambrientos nos dejamos llevar, y normalmente nos pasamos comiendo ¿sabías que el organismo necesita entre 15 y 30 minutos para asimilar la sensación de saciedad? Por eso, si te cuesta controlarte haz algo mientras comes, como mirar la tele, hablar, leer Luna Hoy jejeje etc. Esto dispersará tu energía y te ayudará a controlarte. Y si ya estas lleno, para de comer. Que no te de pena pedir que te lo pongan para llevar, que esos gorditos que tanto te atormentan.
Respeta los horarios y las comidas: Siempre hemos oído hablar de los tres golpes diarios, como si fuera lo más saludable, cuando lo cierto es que comer de 5 a 6 veces en pequeñas cantidades es mejor y favorece la asimilación de los alimentos, además de una buena digestión.
Si es casero mejor: ya sabes que tanto la comida preparada, como los batidos o jugos que compras en el supermercado tienen más conservantes y calorías que los que puedas prepararte tú en tu casa con alimentos frescos. Intenta comer más en tu casa o prepararlos allí y llevártelos.
Cocina sano: Si, ya lo sabemos, frito, caramelizado y dulce está todo riquísimo, pero mejor para ti si esta hervido, asado, a la plancha, a la parrilla o al vapor. Y ojo con la sal, dale una oportunidad a las hierbas y especias. Ah, y si abres latas de atún, salmón o sardinas, escurre el aceite, o tómalas al natural.
¿Desayuno sin pan?: no tienes por qué eliminar el pan ni de tu vida, ni de tu desayuno. Solo controla la cantidad de pan y con qué lo tomas. El chocolate y la mantequilla o el queso crema son muy calóricos, cámbialos por:
- Tomate natural y aceite
- Queso fresco y pavo
- Mermelada sin azúcar
No renuncies al café: puedes tomarlo sólo o con leche desnatada o vegetal. Y si hay un momento del día en el que quieres darte un caprichito y tomarte un capuchino con leche desnatada, ¡hazlo en el desayuno!
Si no da guayabo es ideal: Reduce tu consumo de alcohol, y cuando vayas a salir, sustituye las cervezas y los vinitos por sidra, que es más digestiva y menos calórica, o por limonadas y jugos naturales, están riquísimos y las limonadas no engordan nada. Los tés helados también son una alternativa deliciosa.
Ojito con los cereales: Evítalos sobre todo si son azucarados. Apuesta por los copos de avena con fruta para desayunar o merendar. Mide bien la cantidad porque llenan mucho. Para desayunar puedes tomar un bowl de tamaño medio, pero para merendar basta con una tacita pequeña.
Sí a los yogures, y a los batidos naturales: Si a media mañana te entra hambre, no tienes porque sucumbir a las tentaciones de cualquier cafetería. Puedes saciarte perfectamente con un yogur ligero o un batido de frutas natural. Si te los haces en casa o los pides en un local y son con frutas naturales, genial, ¡pero que no sean prefabricados ni les añadan azúcar!
No a las galletas y la repostería industrial: Conviértelo en un hábito. Lo que no quiere decir que de vez en cuando no puedas darte un caprichito en la pastelería.
Carnes y verduras: toma las carnes a la plancha o al horno con verduras o ensaladas, te sentarán mejor. Elige los cortes más limpios de la ternera y el cerdo, por ejemplo los solomillos y el lomo; del pollo y el pavo las pechugas, y si quieres hacer un pollo al horno, hazlo sin piel.
Con los pescados es mas fácil, cualquiera que elijas será bueno para ti, eso sí, nada de salsas. Cero. Ni mayonesas, ni mostazas, ni nada. Tampoco en las ensaladas, usa siempre vinagre y aceite combinado con tomate natural, algún fruto seco y frutos rojos, si la notas inconsistente.
Menos pasta y más arroz: Los espaguetis están muy buenos, y los ravioli, y los tallarines, pero no te dejes seducir. Saca ese instinto colombiano que llevas dentro y apuesta por el arroz. Seguro que no te cuesta tanto.
Toma frutas: En lugar de cualquier otro tipo de snack, la fruta es siempre una buena opción para matar el hambre entre horas.
Nada de fast food: Adios a Ronald Mc Donald, a las empanadas, las arepas, las papas fritas… Sabemos que tienen una pinta riquísima, pero no tanto cuando se quedan en tu barriga.
Comiendo fuera, sé inteligente: No seas cochino. Intenta controlarte y pide la opción más sana, o la menos grasosa.
Es cuestión de proponérselo. Al final te acabaras acostumbrando, tu cuerpo te lo agradecerá y te darás cuenta de que estas mucho mejor sin esos kilos que tanto te molestan.

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