Claramente lo que nos atañe en estas pretemporadas electorales es la política, seguimos con el tema, hoy andan todos los precandidatos en ascuas por aquello que los pone a caminar por la senda delicada de la petición de avales. Y es que para nadie es un secreto que no existe el merito para que sea otorgado tan ‘preciado galardón’, es el favor, la
conveniencia, la imponencia, la arrogancia, cuántos votos me pone para la próxima y el tráfico de influencias.
No es justo que para personas que trabajan de manera tal de encontrar caminos para alimentar la democracia, se vean rendidos a los pies de los príncipes criollos que llegaron a ocupar una curul en el Congreso de la República a costa del pueblo y sus líderes locales y que ahora se vean sumergidos en la incertidumbre de cómo llegar a ser los afortunados para acreditarse en uno u otro partido o movimiento político.
Es de conocimiento natural que, pasadas las elecciones populares de Gobernaciones, Alcaldías, Asambleas y Concejos, vengan dos años después las elecciones parlamentarias, es ahí donde se cobra el favor del aval. Si el aspirante no tiene la suficiente simpatía o padrinazgo político y demuestra su fidelidad canina, no le sirve a los patrocinadores políticos.
Aún así, existen las opciones de los partidos y movimientos fuertes y serios que auspician a sus líderes que con su naturaleza y aportes a estos partidos, han logrado ser merecedores de evitarse andar detrás de los doctores interesados en beneficio propio. Otro ítem para participar en la contienda electoral, es la recolección de firmas y estas se han convertido en una herramienta de independencia dejando entrever que la imposición y la arrogancia pueden ser disipadas por la aprobación popular.
Miles de aspirantes en el País tienen las mejores intenciones de obtener el mejor y mayor beneficio para sus respectivas zonas o territorios donde pretenden gobernar, a muchos otros no les conviene por sus intereses próximos de avanzar en el camino de permanecer ocupando y calentando sillas en el parlamento. O es que de todos estos
políticos que tienen la autonomía de otorgar avales, ¿Cuándo se les ve representando a su departamento o aplicando soluciones en problemáticas locales?, la respuesta es muy fácil: nunca.
Sentados en sus tronos con un séquito de doctores, asesores y Unidades de Trabajo Legislativas, se vuelven inaccesibles, casi intocables, a veces invisibles pero en estas épocas, son los mayores protagonistas que, con su ego y posición, logran influir en el destino de los territorios.
Lamentable situación antidemocrática, el tema de cada cuatro años, sólo resta desear suerte a los verdaderos y honestos políticos que atribuyen avales a cambio de un bienestar para la comunidad, a cambio de ideales propios de la ideología política, a cambio de nada, a cambio de todo lo que aporte al País y a las regiones, no basta con la
intención, es la acción y el cumplimiento de la ética y la honestidad con un inmenso toque de integridad, así que paren de sufrir y avancen como equipos frente a las grandes necesidades de la gente, pues son ellos los que los tienen ahí, quedamos así.

Facebook Comments